Cuando dejamos que Dios guíe nuestra manera de amar, podemos dejar huellas profundas… no solo en quienes nos rodean, sino también en nuestro propio corazón.
El amor es una de las necesidades más profundas del corazón humano. Todos queremos amar y ser amados, sentirnos vistos, valorados, aceptados tal como somos. Pero el amor verdadero no se sostiene solo con grandes emociones. Se construye con decisiones pequeñas, día tras día.
Es importante recordar que fuimos creados por Dios para dejar que Su amor perfecto se manifieste a través de nosotros.
El amor incondicional es un regalo invaluable que podemos brindar generosamente, no solo a nuestros seres queridos, sino también a aquellos que de alguna manera llegan a nuestro camino. Pero, ¿cómo podemos hacerlo, especialmente cuando sentimos que esa persona no es digna de nuestro amor?
A continuación te presentamos cuatro consejos que te ayudarán a ser un reflejo del amor de Dios a medida que aprendemos de nuestro Padre celestial.
Cuando dejamos que el amor de Dios fluya a través de nosotros podremos aceptar y amar a los demás con sinceridad, en lugar de usar ese sentimiento en una búsqueda para satisfacer nuestras propias necesidades.
No dejes que nadie equipare tu valor con tu apariencia exterior, con el estándar de la sociedad, con la cantidad de bienes que posees, o con lo que otros digan de ti. Tu valor es intrínseco y personal; y si entregaste tu vida al Señor, tu valor está asociado a Aquel a quien perteneces.
Lo sorprendente es que cuanto más ames a Jesús, mayor será tu capacidad para amar a los demás.
Muchas veces podría ser difícil demostrar amor por aquellos quienes nos lastimaron, o cuando nuestro amor no es correspondido. Sin embargo, recuerda que Cristo también murió por ellos.
Si somos sinceros, debemos admitir que todos hemos sentido alguna vez quebranto, dolor o resentimiento en nuestro corazón. Es naturaleza humana reaccionar de esta manera ante una injusticia, ataque, ofensa o traición, ya sea mayor o insignificante, voluntaria o no.
Sin embargo, lo que haces con esos sentimientos es tu decisión: depende de ti dejar que el agua del perdón los extinga, o echarle más leña al fuego de tu rencor.
Recuerda que pedir o dar perdón reside en ti, no en la otra persona. Y aunque no siempre significa que la relación va a ser reestablecida, puedes estar seguro de que, en el momento que tomes esta decisión, sentirás libertad y el amor de Dios reinará en tu corazón.
Cuando Jesús fue bautizado, una voz desde el cielo dijo: «Tú eres mi Hijo muy amado y me das gran gozo» (Lucas 3:22 – NTV). Aunque este fue una experiencia única en la vida del Mesías, podemos aprender de este profundo momento y hacer eco de este tipo de aceptación hacia otras personas con palabras similares.
Por ejemplo, puedes mirar a tus hijos a los ojos y darles una palabra de bendición, diciendo algo como: «Eres mi amado hijo; estoy complacido contigo y me llenas de alegría el corazón». Al hacer esto, es importante asegurarles que ese amor no está basado en lo que hacen, sino en quienes son.
No hay nada de malo en expresar orgullo por los logros de alguien; pero si las personas –especialmente los niños– solo escuchan palabras cariñosas cuando hacen algo bueno o loable, entonces podrían llegar a sentir que nuestro amor está condicionado a su éxito.
Aprendamos de nuestro Padre celestial: recuerda que Su amor no está condicionado a nuestro desempeño. Él demostró eso al morir por nosotros “aún siendo pecadores” (Romanos 5:8).
Si tuviéramos que hacer algo para ganarnos Su amor, todos estaríamos sin esperanza, porque nunca estaríamos a la altura de merecerlo. Pero Él nos ama incondicionalmente, tanto que sacrificó a Su propio Hijo, pagando así la deuda que no podíamos pagar por nuestro pecado, y abriendo un camino para que vivamos para siempre con Él.
Él derramó Su amor en nuestros corazones para que ahora podamos amarnos unos a otros. Deja que tu relación con Dios se exprese a través de tu propia vida, para que seas de bendición a quienes te rodean.
TENEMOS UN REGALO PARA TI
¿Te gustaría recibir un lindo devocional sobre el amor que puede traer ánimo y esperanza a tu corazón? ¡Haz clic a continuación ahora mismo!