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¿Сómo puedo escuchar la voz de Dios?

Ahora que recibiste a Jesucristo como tu Salvador y decidiste vivir una vida con propósito, seguramente te preguntarás: ¿Cómo puedo escuchar la voz de Dios? Lo cierto es que esta es una de las preguntas más comunes, así que a continuación te presentamos algunos conceptos básicos y pasos prácticos para que puedas crecer en tu relación con el Señor.

Si tienes más preguntas o necesitas oración, por favor llena el formulario al final de esta página. También, si vives en los Estados Unidos y quieres contactarnos, puedes llamarnos al (800) 700-2582, o puedes mandarnos un mensaje por WhatsApp desde cualquier lugar del mundo.

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Cuatro hábitos importantes

Al igual que cuando quieres ver algún programa específico tienes que dirigirte al canal correcto, Dios habla a las personas que están listas y preparadas para escuchar. Para lograrlo, te sugerimos desarrollar los siguientes cuatro hábitos. Si lo haces cotidianamente, tu relación con Dios será cada día más fuerte y podrás reconocer Su voz y Su propósito en tu vida. Habrás sintonizado el canal correcto, por así decirlo.

  • 1. Conéctate con tus hermanos en la fe
    Es importante establecer relaciones con otras personas que compartan tu fe. Esto no significa excluir de tu círculo de amigos a aquellos que no creen lo mismo que tú, pero un creyente en Cristo que tiene amigos con las mismas prioridades encuentra más fácil vivir de acuerdo con la voluntad de Dios. Muchas veces, Dios se comunica contigo a través de tus hermanos en la fe.
  • 2. Lee la Biblia
    Un seguidor de Cristo debe dedicar tiempo diario a leer la Biblia, reflexionar sobre su mensaje, y orar para encontrar formas de convertir las lecciones de las Escrituras en un estilo de vida. Dedicar tiempo a la lectura y la reflexión sumerge al seguidor de Cristo en los propósitos y la naturaleza divina. Más adelante en este articulo encontraras más respecto a la importancia de la Palabra de Dios.
  • 3. Comunícate con Dios
    Orar es simplemente hablar con Dios. Al orar por tus necesidades y las de los demás en un tiempo de compromiso diario, te resultará más fácil alejarte de tus propios deseos centrados en ti mismo, y poner las prioridades de Dios en un primer lugar en tu vida.
  • 4. Comparte tu fe
    La cuarta disciplina es la más desafiante. Los cristianos deben buscar activamente oportunidades para contarles a otros sobre lo que están aprendiendo de Dios, y lo que Él hizo y continúa haciendo en sus propias vidas. Al compartir tu experiencia personal, lo interno se vuelve externo y las lecciones aprendidas en privado se vuelven parte de un estilo de vida externo, que tiene el potencial de guiar a otros hacia los propósitos de Dios.

 

Diferentes maneras a través de las cuales Dios te puede hablar

En la Biblia podemos leer que Dios usó diferentes maneras de hablar a sus hijos, entre ellas, una “voz suave y apacible”. Lo cierto es que Dios puede usar cualquier cosa para comunicarse con una persona que está lista para escuchar.

  • Dios a menudo te hablará a través de un amigo o un líder; muchas veces, solo necesitamos ver alguna situación desde otro punto de vista para escuchar la voluntad de Dios. Un buen amigo en quien tú confíes, que sea un seguidor de Cristo comprometido y constante, puede traer hasta ti la voz de Dios.
  • La Biblia tiene ejemplos acerca de la mayoría de los problemas, situaciones y prioridades de la vida impresos a lo largo de sus páginas. Dichos versos hablan del plan general de Dios y, a menudo, explicarán los consejos que necesitas para encontrar la voluntad de Dios para una situación específica.
  • Dios puede hablarte directamente si apartas el tiempo para orar y esperar su respuesta. La Biblia describe a Dios hablando en una “voz suave y apacible“. Sin embargo, debes recordar que Él no tiene la obligación de darte de inmediato la respuesta que buscas, pero promete que responderá si oras, crees, confías y esperas. Esa voz suave y apacible podría ser un pensamiento en tu mente, o una respuesta clara y simple a tus oraciones.

 

Una cuestión del corazón

Escuchar a Dios es principalmente una cuestión del corazón. La mayoría de las personas escuchan a Dios cuando deciden cumplir con Su voluntad como su prioridad más importante. Más que ser disciplinado o practicar hábitos religiosos, un discípulo dispuesto a renunciar a sus propios deseos que son contrarios al propósito expresado por Dios, muestra una devoción decidida y un corazón puro. Esta persona escuchará la voz de Dios, no porque sea lo suficientemente bueno, sino porque Dios promete hablar a los puros de corazón.

Dios dice que, si eres una persona que de manera deliberada, voluntaria y constante antepone sus propios deseos ante Su voluntad, probablemente no te hablará. La desobediencia repetida y habitual silenciará la voz de Dios, y probablemente no volverá a comunicarse contigo hasta que pongas las prioridades correctas en tu corazón y en todos los aspectos de tu vida.

La Palabra de Dios

La Biblia es la forma principal que nuestro Padre ha elegido para hablarnos; es por eso que es llamada “La Palabra de Dios”. Aprender lo que Dios dice en la Biblia es una parte muy importante de tu nueva vida. Al leer su Palabra, pídele que te hable al corazón y te muestre cómo lo que leíste se puede aplicar en tu propia vida.

Si nunca leíste la Biblia, un buen lugar para comenzar es el Evangelio de Juan, en el Nuevo Testamento, así como los Salmos y Proverbios del Antiguo Testamento. Te sugerimos encontrar una traducción moderna y fácil de leer, como la Nueva Versión Internacional, la Nueva Traducción Viviente, Dios Habla Hoy, o la Reina Valera Actualizada.

Además, también es posible encontrar la Biblia en diferentes formatos electrónicos y también en audio; así puedes escucharla en cualquier momento cuando no puedas leer. Lo importante es que alimentes tu espíritu diariamente para crecer en tu nuevo camino.

“Toda la Escritura es inspirada por Dios y es útil para enseñarnos lo que es verdad y para hacernos ver lo que está mal en nuestra vida. Nos corrige cuando estamos equivocados y nos enseña a hacer lo correcto. Dios la usa para preparar y capacitar a su pueblo para que haga toda buena obra” (2 Timoteo 3:16-17).

“Tu Palabra es una lámpara que guía mis pasos; una luz que alumbra mi camino” (Salmos 119:105).

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