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Día Nacional de Oración

Vivimos tiempos complejos, llenos de incertidumbre. Pero en medio de todo lo que ocurre, la oración sigue siendo un refugio. No importa dónde estés, ni cuáles sean tus circunstancias, siempre puedes orar, confiando en que Dios te escucha.

Recuerda que orar es simplemente hablar con Dios. No es necesario que memorices nada especial ni que repitas continuamente las mismas frases. La oración no solo cambia circunstancias, también cambia corazones.

Así que, seamos intencionales y tomemos un momento, especialmente este primer jueves de mayo. Apaguemos el celular, respiremos profundo y oremos. Por nosotros, por nuestras familias, por nuestra nación y por el mundo. Porque cuando oramos, algo sucede. Siempre.

Cada primer jueves de mayo, millones de personas en los Estados Unidos se unen para celebrar el Día Nacional de Oración. Más allá de ser una tradición, es una hermosa oportunidad para detenernos y dirigir nuestra atención y nuestros corazones hacia Dios, sabiendo que Él está siempre atento a nuestras oraciones.

Este día fue establecido oficialmente en 1952 por el Congreso de los Estados Unidos y firmado como ley por el presidente Harry S. Truman.

Su propósito es claro: unir a los creyentes para orar por la nación. Es un llamado a dejar de lado las diferencias y recordar que, en medio de todo, aún podemos confiar en alguien que es más grande y más poderoso que nosotros mismos.

La Biblia nos recuerda en Santiago 5:16 que “la oración eficaz del justo puede lograr mucho”. Es una verdad poderosa. Orar nos da paz, dirección y esperanza.

Este día también nos invita a reflexionar, a arrepentirnos y pedir perdón si necesitamos hacerlo, y a reconectarnos con nuestra fe. Recordemos que los propios símbolos nacionales de los Estados Unidos nos señalan hacia lo divino: el lema “En Dios confiamos” está en la moneda oficial, y el juramento de lealtad declara que somos “una nación bajo Dios”.

Recuerda que orar no se trata de tener las palabras correctas ni de repeticiones; se trata de abrir el corazón con sinceridad. Simplemente, habla con Dios de corazón, como lo harías con un padre que te ama y quiere lo mejor para ti.

“Los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos, atentos a sus oraciones” (Salmo 34:15).

“Esta es la confianza que tenemos al acercarnos a Dios: que, si pedimos conforme a su voluntad, él nos oye” (1 Juan 5:14).

“Pidan, y se les dará; busquen, y encontrarán; llamen, y se les abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre” (Mateo 7:7-8).

 

¿Podemos orar por ti?

Si necesitas oración, por favor llena el formulario al final de esta página. También, puedes mandarnos un mensaje por WhatsApp al 1(800) 700-2582 desde cualquier lugar del mundo.

 

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