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Si nunca tuviste a alguien a quien llamar “papá”

No todas las personas tuvieron la dicha de crecer con un padre a su lado. Muchos no experimentaron en su niñez esa protección, cobijo y abrigo que deberían sentirse al refugiarse en los fuertes brazos paternales. Ya sea por un divorcio, muerte, abandono, separación, o cualquier otra circunstancia, millones de niños nunca tuvieron a su lado a alguien a quien poder llamar “papá”.

La influencia de un buen padre es innegable y continúa siendo comprobada por estudios, estadísticas, y por el testimonio de miles de vidas. Pero al mismo tiempo, el hecho de no haberlo tenido no debería ser sinónimo de fracaso. Es por eso que queremos alentar a quienes crecieron en un hogar sin un padre, así como a aquellas mujeres que están criando solas a sus hijos. Hay esperanza y un futuro; las estadísticas no deberían definir tu vida.

Más importante aún, recordemos que, ya sea que tengamos o no la bendición de contar con un buen padre terrenal, podemos siempre encontrar esa guía, protección, refugio y amparo en los brazos de Aquel que nos ama con amor eterno, y quien nos permite llamarlo “Abba” —papito—, nuestro Padre celestial.

Con esto en mente, queremos compartirte a continación un poema escrito por Milenka Peña. Se titula “Niña“, y estamos seguros de que servirá de aliento para tu corazón.

NIÑA

-Por Milenka Peña

Constante transitar. Los años pasan
y sé que tu presencia está en mi vida
a veces la percibo levemente
otras veces me inunda sin medida
mas sé que eternamente estás conmigo
guiándome los pasos día a día

En muchas ocasiones me pregunto
porqué tú me escogiste desde niña
porqué me protegiste desde el vientre
en el cual me permitiste tener vida
porqué me regalaste tantos dones
porqué me abriste puertas sin pedirlas
porqué me diste tantas primaveras
y en todos mis inviernos tú me cuidas
si yo no tengo nada que no venga
directo de tu trono hasta mi vida

Señor, tú sabes todo lo que encierra
mi humanidad a veces reprimida
conoces mis desvelos, mis nostalgias
ya sabes de mis ansias y mis cuitas
estás en la penumbra de mis noches
estás entre la luz de un nuevo día
conoces los resquicios de mi mente
tú sabes mis secretos y agonías
te encuentro hasta en el peso de mis dudas
te siento en mis pasiones restringidas
me secas esas lágrimas que brotan
cuando mi voz no encuentra una salida

No soy merecedora de tu gracia
ni de misericordias infinitas
no entiendo el porqué de ese amor puro
no entiendo esa paciencia inmerecida
no sé porqué me esperas siempre amante
y acaricias mi alma confundida

Será tal vez porque lo sabes todo
y escuchas mis palabras contenidas
que aunque a veces no llegan a mis labios
están siempre latentes e invasivas
diciéndote que anhelo yo servirte
que estoy profundamente agradecida
que pese a mis errores y mis faltas
tú siempre estás primero entre mi vida

Refúgiame en la palma de tus manos
haz que produzca frutos en tu viña
cuídame cual la niña de tus ojos
señala tu propósito en mi vida
renuévame el aliento, si cansada
consuélame en silencio, si dolida
enséñame a escuchar, si estoy errada
levántame de nuevo, si caída
perdóname si a veces me equivoco
abrázame como un padre a una hija
cobíjame en la sombra de tus alas
porque allí, una vez más, me siento niña.


“… Señor, tú lo sabes todo. Tú sabes que te amo”.  Juan 21:17

 

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