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redesLa madre naturaleza sorprendió a Oscar cuando un derrumbe de tierra destruyó gran parte del esfuerzo que había construido por años. Sin embargo lo más difícil fue que sus redes de pescar quedaron enterradas, y sin eso, se reducían aún más sus posibilidades de salir adelante.

En el Salvador las lluvias cayeron fuertemente y provocaron un derrumbe llegando a sepultar muchos sueños y esperanzas en el pueblo de Oscar y su familia. Lo que por tantos años y con tanto esfuerzo Oscar había construido, desapareció, incluyendo sus redes de pescar que eran su herramienta principal de trabajo.

Oscar Hernández, en El Salvador, cada mañana sale con sus redes y arpón a pescar. Cuando no logra agarrar nada con la red, se sumerge profundamente y a fuerza de puro pulmón, pesca. Su vida corre riesgo, pero la motivación de un padre es más grande.

Oscar comenta, “Allí no hay tanque de oxígeno, allí uno tiene que hacer la fuerza para poder estar abajo. Bien quisiera que uno de mis hijos fuera doctor, que fuera arquitecto, que fuera ingeniero, quisiera que mis hijos salieran adelante, no como a mí que me ha costado bastante.

En el mejor de los días, la venta de lo que pesca le genera ocho dólares. Oscar siembra el maíz y los frijoles para ahorrarse ese dinero. Por otro lado, su esposa elabora tortillas para vender y con eso ajustan un poco más para la comida y los estudios de sus hijos.

Oscar nos dice, “yo creo que un padre siempre quiere lo mejor para un hijo, ese es el impulso que yo tengo o la fuerza que me llega para trabajar.”

Pero la naturaleza, los sorprendió. Un huracán pasó por su pueblo, generando un deslizamiento de tierra que sepultó todo el esfuerzo que por años Oscar había construido.

Operación Bendición en El Salvador, visitó todo el país, llevando agua potable, comida y equipos de limpieza a los diferentes lugares donde el huracán afectó y el pueblo de Oscar no fue la excepción.

“Era una esperanza que llegó a nosotros, como les decía, nosotros habíamos quedado sin nada.”

A Oscar y su familia, que perdieron todo lo que tenían para ganarse el sustento, Operación Bendición les regaló setenta y cinco gallinas ponedoras, el alimento, y las medicinas suficientes para que estén sanas y los materiales para construir su gallinero y así empezar su nuevo negocio avícola.

Oscar recibió otro regalo, algo que lo hizo sonreír aún más, dos redes nuevas para pescar que reemplazarán las que había perdido en los deslizamientos de tierra.

“Yo estoy agradecido con Operación Bendición por todo lo que han hecho por nosotros, les agradezco infinitamente, tengo una esperanza para salir adelante con mi familia, gracias Operación Bendición.”

 

 

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