Renuncie a su adicción al trabajo

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No dependa del trabajo para ayudar a evitar problemas en su vida. Usted podría volverse un adicto al trabajo. Si usted trabaja para evitar estados emocionales negativos como la ansiedad y la depresión, quizás el trabajo ha tomado una cualidad adictiva.

En un estado de frustración, Raquel relata su vida: “Es como si me hubiera casado con mi padre alcohólico. No pasa ni un solo día, donde mi esposo dedique menos de 12 horas en alguna asignación relacionada con su empleo. Cuando vamos de vacaciones, él dice que desea descansar, pero siempre lo encuentro trabajando secretamente en su computadora personal. De noche, él se escapa a su oficina en casa, hasta tempranas horas de la mañana. Luego de pocas horas de sueño, él se levanta para ir a trabajar a su oficina verdadera. No lo veo hasta las 8pm y para entonces los niños están en cama. Él come algo, y empieza el ciclo nuevamente. Hay algo muy equivocado con esto. ¿Puede haber una persona adicta al trabajo?

De la misma forma que un drogadicto utiliza la marihuana o un alcohólico se traga su cerveza, el trabajo puede tener un efecto de anestesia sobre las emociones negativas. Sí, las personas usan el trabajo como forma de escapar y evitar estados emocionales desagradables. Pero porque el trabajo duro es tan aceptado en nuestra sociedad, su adicción muchas veces es minimizada. Sin embargo, sus efectos sobre la familia son igual de devastadores.

Nuestros días sagrados de descanso ahora se han ido, con los centros comerciales y tiendas que se mantienen abiertas a toda hora. La tecnología invade nuestra vida familiar. Los límites entre la oficina y la casa se hacen borrosos por faxes, celulares y computadoras. La comunicación instantánea cambia nuestro recreo al trabajo y nuestro hogar a oficinas alternas.

La adicción al trabajo es algo real. ¿Pero cómo saber si usted es un trabajador dedicado o un adicto?
Pregúntese lo siguiente:

  • ¿Su perspectiva del trabajo es de un refugio en vez de una necesidad u obligación?
  • ¿El trabajo hace desaparecer todas las otras áreas de su vida?
  • ¿Puede hacer la transición de la oficina al partido de fútbol de sus hijos, sin sentir culpabilidad o constantemente pensando en lo que necesita hacer?
  • ¿Tiene papeleo de la oficina por toda su casa?
  • ¿Regularmente cancela compromisos con la familia y amigos por proyectos laborales?
  • ¿Recibe adrenalina por lograr plazos imposibles?
  • ¿Está preocupado con el trabajo sin importar lo que haga?
  • ¿Sigue trabajando mucho después de que se han ido sus colegas?

Si responde que “sí” a muchas de estas preguntas, es momento de reevaluar su amor por el trabajo y disminuirlo. Ser adicto al trabajo puede traer consigo separación emocional y en sus relaciones. En el peor de los casos, lleva al divorcio.

Los hijos de estos adictos aprenden que son valorados por sus logros, y muchas veces les hace falta atención paternal. Tienen altos niveles de depresión, y tienden a tomar el rol de padres de familia como sucede en hogares alcohólicos.

Si usted piensa ser un adicto al trabajo, reconozca el problema. Luego, empiece a dar pequeños cambios que limiten sus horas en la oficina. Preste atención a otras partes de su vida, como su familia, espiritualidad, recreación, amigos, etc. Prométase pasar más tiempo haciendo otras cosas, y hágalo. Hable con su familia sobre el balance y decida formas para estar más involucrado con ellos. Apague los aparatos electrónicos cuando llegue a casa y no esté disponible a ciertas horas del día. Salga de la oficina a una hora decente aun si su trabajo no está perfecto o completado.

Aunque sea recompensado en su empleo por sus esfuerzos obsesivos, su familia le necesita a usted no el papeleo. ¡Nunca he conocido a un moribundo que tenga remordimiento por no pasar más tiempo en la oficina!

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