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belkisBerta Sánchez, una mexicana estaba convencida de que no necesitaba de nadie para alcanzar el éxito económico aquí en los Estados Unidos. Berta creyó que ni siquiera necesitaba de su esposo. Hasta que un día, descubrió el valor de la persona que tenía a su lado.

 

El día que le cambió la vida a Berta Sánchez comenzó con una discusión demasiado frecuente.

“Todos los días, todos los días era lo mismo. Pero es que tú me tienes que ayudar, siempre me dices lo mismo. ¿Sabes que?, déjalo, yo lo llevo sola, yo puedo sola. Pues yo sabía que yo lo podía todo y que no necesitaba de una persona para, para salir adelante. Salí enojada con él, él se fue a trabajar”.

Berta preparaba y vendía comida mexicana en la ciudad de Nashville, en Estados Unidos. Como era usual, vendió todo en pocas horas y emprendió el viaje de regreso a su casa. Quizás esa noche sería diferente a tantas otras que ella y Óscar habían tenido

“Por el dinero que tú trabajas más, tú tienes más”.

“Para mi era muy, muy estresante porque llegar de trabajar cansado, ella también trabajaba y los dos llegar y escuchar reclamos”.

Pero esa noche, Berta no llegaría a su casa, la carretera le tenía una sorpresa.

“Y se me atravesó una ardilla, pero yo veía, cuando yo andaba con mi esposo yo veía que él, el volante lo hacía así para esquivar la ardilla. Yo hice lo mismo y el agua me sacó para afuera”.

“Yo al tener miedo de que yo me fuera a voltear, en lugar de frenar yo aceleré y me estrellé en el muro de concreto”.

Rodeada de vidrios quebrados su atención se centró en el dinero que había ganado y un pensamiento le atrapó el corazón.

“Yo tenía ese remordimiento, lo que yo hice no hablar con él, no pedirle disculpas. Es lo que yo pensé que por si, no por el dinero uno debe de actuar así”.

Berta sufrió severas heridas en su vientre. Tras varios días en el hospital, los médicos decidieron enviarla a su casa para que se recuperara de las heridas, allí haría un descubrimiento.

“Cuando uno está enojado dice cosas que daña el corazón de las personas. Yo le decía muchas cosas muy feas y allí me fui dando cuenta que realmente él me quería, que yo era su familia y que era algo bonito para mi”.

Pero aquellos cuidados no lograban apagar su miedo.

“Quizá yo ya no iba a alzar pesado, yo no iba a poder trabajar ya por la herida tan grande que me habían hecho, dije: No va a ser lo mismo”.

Una tarde escuchó un programa de radio, sobre un tratamiento que desconocía pero que le había dado excelentes resultados a otra persona.

“Escuché de Jesucristo, que Él había sanado a una persona, a una mujer que tenía cáncer, Jesucristo la sanó, fue sanada fue restaurada y entonces yo dije: Pues Jesucristo me va a sanar”.

Con la ayuda de su esposo, Berta asistió a una iglesia cercana, con un propósito en mente.

“Tenía una ansiedad, escuchar más de su sanidad, escuchar más, mas de Él. Las obras que Él estaba haciendo. Más que nada fue una paz, un sentimiento de que había encontrado lo que estábamos buscando, la parte que nos hacía falta”.

“Físicamente y emocionalmente yo me sentía destrozada y yo sabia que al llegar a los pies de Jesucristo Él me iba a sanar, iba a sanar mi herida en mi corazón, mi actitud”.

“Le dije a Jesucristo que cerrara mis heridas y que perdonara mis pecados y que lo aceptaba como mi único y suficiente Salvador en mi vida”.

“Jesucristo me fue restaurando, me fue sanando. A los tres meses yo ya sentía y dije: Voy a trabajar, voy a empezar a trabajar, porque ya estoy sana y Dios me sanó”.

Aquella nueva paz le permitió a la familia manejar sus finanzas con mayor sabiduría.

Al cabo de los meses ella descubrió que la salud no era lo único que había recuperado.

“Convivíamos más, salíamos más con los niños. Fueron muchas cosas que cambiaron”.

Y así, dieron un paso más.

“Entre los dos compramos una lonchera chiquita y así empecé a trabajar, vendimos esa lonchera chiquita y compramos otra más grande”.

Después de ahí vinieron las más bendiciones de Jesucristo.

Hace unos meses, la pareja tomó una decisión que habían pospuesto durante varios años, se casaron.

Hoy, viven convencidos de que el trabajo duro no es suficiente.

“Él puede, Jesús, Él va a proveer para que nosotros tengamos para nuestras necesidades”.

Berta estaba hambrienta, Berta estaba sedienta de escuchar la voz de Dios en su corazón. Parece que todos sus logros y la economía que había logrado en este país no era suficiente para saciar esa sed, saciar esa hambre y justamente de eso habla la Biblia de esta hambre por escuchar su voz.

Pero escuchar su voz no es oírla y ser como un oidor olvidadizo, como alguien que se ve en el espejo y después olvida cómo es o cómo está peinado. Así es todo aquel que escucha su Palabra y se olvida de lo que escucha. La Biblia habla de que es necesario que esta Palabra venga acompañada de fe en los que la escuchan. Jesús justamente hablando de esto dice: “Yo soy el buen pastor, el buen pastor su vida da por las ovejas, mis ovejas escuchan mi voz, no solamente la oyen, escuchan, la escuchan con atención y ponen su confianza en lo que yo les digo”. Y dice: “Yo las conozco y me siguen” y escucha los beneficios de escuchar con fe la voz de Dios: “Yo les doy vida eterna, no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano” y esta promesa es para ti: nadie te puede arrebatar de la mano del Padre, dice aquí Jesucristo que es mayor que todos. Ahora, ¿qué es lo que Jesús te dice?, ¿qué es aquello en lo que tú debes poner tú confianza?, ¿qué es aquello que debes de guardar con atención? Jesús te dice: “Si no naces de nuevo, no puedes ver el reino de Dios, si no naces de nuevo, no puedes ver el reino de Dios”. “Lo que es nacido de la carne”, dice Jesús, “carne es”. “Lo que es nacido del espíritu, espíritu es”. Jesús nos da una invitación y manda a todo hombre en todo lugar y mujer que se arrepienta de su manera de pensar y de su manera de vivir y considere este nuevo nacimiento para él. ¿Cómo es esto? Bueno, Jesús dice: “De tal manera amó Dios al mundo que entregó a su hijo único para que cualquier persona, todo aquel que en Él cree, no solamente oye, sino oye con atención, no se pierda mas tenga vida eterna.

¿Qué es lo que debo de creer respecto a Jesús? Que fue entregado por mis pecados, que fue molido en una cruz por mis errores y por mis enfermedades de una manera injusta: el justo muriendo por los injustos para llevarnos, para llevarnos de regreso a casa, de regreso a Dios. Si tú crees esto de todo tú corazón es hora de que pongas tú confianza en las palabras de Jesús como su ovejita. ¿Cómo? a través de una sencilla oración de fe, tú puedes nacer de nuevo.

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