Ratio: 5 / 5

Inicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activado
 

armero¿En donde encuentras de esperanza y motivación para tu vida? Es precisamente eso lo que necesitaba Carmen Armero. Ella tomó malas decisiones y sus problemas, aunque tratara de escapar de ellos, no desaparecían sino que aumentaban.

Necesitaba fuerzas para enfrentarlos, para arreglar todo el daño que había hecho y esa fuerza la encontró un día cuando veía la televisión. El matrimonio de Carmen Armero se derrumbaba.

Carmen, “Mi esposo había dejado ser cariñoso, amoroso. Un poco, La mujer cuando no se siente muy atendida, le duele. Salís a la calle, y te piropean, y bueno, no te piropea el esposo”.

Carmen empezó a buscar el amor que le faltaba fuera de su casa, luego dejó a su marido y a sus hijas para estar con su amante. Pero pronto, esa relación llegó a su fin y Carmen comenzó a extrañar mucho a sus niñas.

Carmen, “Y fue muy duro, fue muy fuerte. Pero aun así, yo luchaba por no volver con él”.

Su marido le rogó que regresara a casa prometiéndole que mejoraría el matrimonio. Al final, Carmen consintió. Pero se encontraba tan descontenta que empezó a beber.

Carmen, “Yo tomaba si estaba feliz, o si estaba triste, o si tenía alguna cólera, o lo que sea”.

Un día mientras bebía, Carmen encendió la televisión y fue atraída al Club 700. Ella siguió mirando el programa a pesar de que no aceptaba lo que estaban diciendo.

Carmen, “Empecé escuchar que el Club 700 decía, que en Dios hay esperanza, que Él, que Dios te ama. Empecé a rechazar, dije: “!No!, no me ama”, o sea…”

Por alguna razón, Carmen continuó viendo el Club 700 y después de tres semanas decidió llamar al centro de consejería, pero para desafiar lo que se estaba presentando en el programa.

Carmen, “¿Cómo dice que ser cristiano te da paz? Y yo estaba así, de loca. La hermana, la señora que contestaba la otra línea, me cortó. ¿Usted ha recibido a Cristo?” “Sí”, “haga conmigo esta oración”. Nada más. Y me hizo orar. Recibí, volví a recibir a Cristo. Mientras yo hacia esta oración, todito se me bajaba. Se me fue todo. Y lloré, y lloré, y lloré y estaba feliz. Otra vez sentía que ya estoy otra vez libre”.

Poco a poco, Dios restauró la vida de Carmen, incluyendo su hogar.

Carmen, “Lo primero que Dios hizo conmigo fue, primero, darme esa paz, sentirme libre de todo lo que me estaba atando. Y en el proceso de tiempo que he estado con Él, Él me ha enseñado a amar a mi esposo, no con mi amor, sino con el amor que Dios quiere que yo tenga para él. Ahora, lo valoro, aprecio mucho todo lo que es. Realmente, yo estoy muy agradecida al Club 700. Así como yo estuve perdida, tanta gente como yo estará. Y realmente Dios te cambia y Dios es real y actúa a través de, de este programa”.

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar