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belkysBelky Polanco vivió con un profundo temor por muchos años. Ella misma nos cuenta su historia.

Me casé muy joven, a los 18 años, mi forma de pensar es que te casaste, ese es tu esposo, tienes que arreglar las cosas y te casaste solo una vez.

 

Al principio todo era muy bien, muy tranquilo, alguien, muy cariñoso, muy amable pero eso iba a cambiar.

Me llamó una mujer a la casa, me dijo que ella estaba con él, que me lo iba a quitar, y le digo yo: “Pero yo soy su esposa”, le digo yo, “¿Quién eres tú?” y me colgaba, fue cuando yo vine y le reclamé.

“No”, me dice: “Eso no es cierto, eso no es verdad”.

Ese incidente fue la primera vez y me empujó. “Mira, mi amor, discúlpame, esto no va a volver a pasar, yo no sé qué es lo que me pasó, pero perdóname, mira, yo quiero estar contigo”.

Belky vio rotas esas promesas muchas veces.

“¿Y con quién hablas?”, y “¿por qué estás viendo eso así?” y ¿por qué esto y por qué lo otro?, o sea entonces fue una de las ocasiones en que vino y me golpeó, me golpeó en la cara, era uno de los lugares que él buscaba, mi cara. Entonces era cuando yo no podía ver a mi mamá porque obviamente estaba mi cara golpeada y el círculo comenzaba de nuevo con cada disculpa.

Yo tenía dos hijos y me puse a pensar: “Belky, ¿qué va a pasar con esos dos niños?, ¿qué va a ser de tu vida de aquí a un año, o de aquí a tres meses o de aquí a una semana?, este tipo en una de tantas te puede matar”.

Un día su madre le envió un regalo muy especial.

Cuando llegué al Salmo 23, es uno de mis pasajes favoritos, decía: “Jehová es mi Pastor y nada me faltará” y de ahí me agarré, ahí es donde me di cuenta que todo lo que estaba viviendo no era algo que Dios quería. Yo le dije a Jesucristo que yo me entregaba completamente a Él, que le entregaba mi corazón, que perdonaba a las personas que me habían hecho tanto daño. No fue fácil, fue muy difícil porque perdonar a alguien que te ha hecho tantas cosas pero cuando vienes con el Señor, Él te lava con su sangre por eso Belky quiso darle una oportunidad a su matrimonio.

Fíjate que yo intenté hacer muchas cosas incluso querer yo ayudarle, por decir a lo mejor: “necesitábamos terapia” pero “yo no estoy loco, yo estoy bien, la loca sos vos, yo no”. Cuando yo le hablaba de Dios me decía: “Mirá yo no voy a una iglesia, vos ya estás loca, quédate vos y con ese tu Dios”. Una semana más tarde tuvo que tomar una decisión de vida o muerte.

Yo tenía miedo cuando dormía porque decía: “¿Qué tal si una noche se levanta y me hace algo y yo estoy dormida? Traté de salir de la casa pero esa vez él no me dejé y empezó a, contra la puerta, mi pie estaba afuera y el abría y cerraba y básicamente uno de mis pies está bien, bien hinchado, fracturado, y como pude, pude salir corriéndome y unos vecinos habían visto porque escucharon gritos entonces salieron y me dice que ¿“Estás bien?” En eso, gracias a Dios fue cuando llegó un carro de policía y fue cuando me ayudaron y pude dejar la casa, me salí con mis hijos y las pocas cosas que tenia y me fui a un apartamento, a otro lugar.

En la corte el juez constató el abuso y le ordenó al agresor alejarse de Belky y de sus hijos. Vieron todo el historial que ya era mucho y fue cuando le dieron cinco años de cárcel.

Debido a la violencia, Belky recibió la custodia total de sus dos niños pero ahora tenía otras preocupaciones. Yo decía: “Yo ya no puedo, Señor dame las fuerzas y con estos niños y dame las fuerzas, no tengo comida por favor y hoy ¿cómo lo voy a hacer?” ¡Ay pero me acordé!, eres tu el que va a hacer algo, yo no. Rápidamente encontró trabajo y pudo comprender lo que significa la fidelidad de Dios.

Dios nunca permitió que me faltara nada. Él siempre suplió todas mis necesidades, comida, vestimenta para los chicos, para mí, gas.

Belky se casó de nuevo y ahora su familia disfruta de algo que no tiene precio.

Paz de que sabes que tu vas al trabajo y sabes que cuando tu regresas, tu esposo va a estar ahí no que “¿Y qué le habrá pasado?” y “¿Por qué no vino?”, porque eso no te trae paz, entonces de ese tipo de paz es lo que ahora, ahora yo estoy viviendo y estoy saboreando esa paz.

Qué dichoso el día donde Belky recibió un regalo especial pero no solamente ese regalo que su mamita le envió en una Biblia, sino en el contenido de ella venía un mensaje, el Salmo 23 donde el Dios del universo, creador del cielo y de la tierra que conocía no solamente la vida de Belky, sino su aflicción, su dolor su necesidad le estaba declarando su amor y quería ser su pastor. Ese buen pastor que ha dado su vida por sus ovejas, que ha dado la vida por Belky y que la hado también por ti. Ese buen pastor le llevó en lugares de delicados pastos donde ha podido descansar junto a aguas de reposo donde ha sido pastoreada, ha confortada su alma, ha cambiado su perspectiva, su manera de pensar y precioso ese día cuando ella se enfrentó a ese valle de sombra de muerte y de oscuridad, ese buen pastor estaba con Belky. Su vara de autoridad, su callado de amor infundiéndole aliento, segundo a segundo, minuto a minuto, paso a paso. Yo quiero preguntarte: “¿Has hecho al buen pastor, a Jesucristo que ha dado su vida por las ovejas tu pastor, le has hecho tu Señor?”, de manera que tú puedas descansar, cualquiera que sea tu necesidad en este momento, cualquiera que sea el valle de sombra y de oscuridad, que todos los seres humanos pasamos, si no le has hecho yo quiero invitarte a que tu le hagas tu pastor y digas junto con Belky: “El Señor es mi pastor y nada me faltará”. ¿Quisieras hacerlo? ¿Cómo es esto? Reconociendo tu necesidad de Dios, estás como una ovejita, indefensa sola, balando con una necesidad enorme de salvación, reconoce tu necesidad, número uno, considera su amor cuando el buen pastor entrega su vida por ti derramando su sangre para que tú puedas vivir, para perdonar tus pecados y reconciliarte con Él y en tercer lugar, recíbele como tu Señor y Salvador.

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