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angeloUn buen salario en la bolsa de valores no era suficiente para Ángelo Soto. Por eso, cuando unos amigos le ofrecieron una oportunidad de ganar aún más dinero, no se preocupó demasiado por el tipo de cosas que iba a tener que hacer.

Los que sí se interesaron por él y sus actividades fueron los detectives de la policía de Nueva York.

A mediados de los años 70, Ángelo Soto ganaba un jugoso salario como asesor financiero en Wall Street, Nueva York, hasta que recibió una oferta que fue incapaz de rechazar.

“Ellos estaban afiliados con la mafia italiana, les dijeron que yo era un hombre honesto,
un hombre que que era razonable y que ellos podían poner su fe en mi. Entonces pues la tentación, era bastante grande y me sometí”.

Ángelo se encargaba de custodiar las llaves de varias cajas de seguridad ocultas en sitios estratégicos.

“Teníamos tres, cuatro diferentes lugares, cada dos días en el carro, en el baúl del carro cargaba seis llaves de heroína, seis llaves de cocaína, casi un millón de dólares. Entonces lo mío era simplemente entrar a estos lugares, dejar dinero, o buscar dinero o buscar mercancía o lo que sea”.

“Le daba la oportunidad a uno de comprar trajes, lo que uno quería, a mí siempre me gustaba vestir bien y lo que sea, tener dinero, carro”.

De ellos Ángelo aprendería dos de las reglas máximas de la mafia, mantener la boca bien cerrada y jamás llamar la atención. Los que se atrevían a hacerlo pagaban un alto precio.

“Ya era sentido común que si no se veían a esa gente, no tengo que decir más nada”.

Ángelo no pudo evitar que la policía comenzara a interesarse en él y en la información que manejaba.

“Me hicieron muchas preguntas en el precinto, con el intento de que yo hablare y que yo le diere el nombre a los que ellos estaban buscando”.

Aunque mantuvo los secretos de la organización bien guardados, Ángelo transgredió sin desearlo la regla de no llamar la atención, las consecuencias no tardarían en aparecer.

“Había un contrato, simplemente quería decir que mi vida estaba en peligro”.

Su amigo metió las manos en el fuego por él.

“Él fue criado por el don de la mafia y el don lo apreciaba mucho. No se preocupe por Ángelo que él es mi responsabilidad y me levantaron el contrato”.

A partir de ese momento Ángelo comenzó a distanciarse de la mafia, pero para entonces ya estaba consumiendo y vendiendo cocaína, no pasó mucho tiempo antes que la policía llamara a su puerta otra vez, con pruebas para encarcelarlo por varios años.

“Y para mí fue una cosa, yo nunca esperaba estar en una prisión encarcelado y para mí eso fue lo último. Yo sabía que ya había perdido todo, había perdido mi esposa, todo. Entonces yo pensé en mami, porque mami ya era viejita y yo sabía que si esto llegaba a los oídos de mami le iba a romper el alma”.

Ángelo le mintió a su madre y le hizo creer que estaba trabajando lejos de la ciudad, pero no lograba burlar su propia angustia; unas semanas más tarde, recibiría una sorpresa.

“Una costumbre que cuando uno va a ser transferido a una cárcel, a los otros que están alrededor, si tú tienes algo que el otro puede necesitar, tú se lo tiras, sea un jacket o un suéter”.

Cano, el prisionero que estaba dejando la cárcel ese día, le entregó a Ángelo una Biblia.

“Leí donde estaba sanando a unos enfermos, los ciegos, los paralíticos, los muertos estaban resucitando. Ese hombre mientras leía, vine a conocer que era el mismo Cristo, Jesucristo. Seguí leyendo, de la manera que Él fue a Gólgota, de la manera que Él sufrió en la cruz del calvario, que dio su vida por mí y que si yo lo invitara que Él viviría dentro de mí,
yo quería eso”.

En aquella celda, el hombre que había aprendido a guardar silencio a toda costa decidió romper su regla más preciada.

“Yo le dije a Jesucristo: Dios, yo te amo y yo quiero, Señor, que tú entres en mi alma. Yo quiero seguirte. Otra vez en ese momento yo sentí como un alivio y una paz que yo nunca había sentido en mi vida”.

Ángelo comenzó a cambiar dramáticamente y al tiempo le permitieron salir de la cárcel por su buena conducta. Lo primero que hizo fue visitar a su mamá para decirle la verdad.

“Mami tú te acuerdas que yo te dije que cuando yo regresara que yo te iba a decir donde yo estaba, y ella me dijo: Hijo mío, yo siempre sabia donde tú estabas”.

Hoy su experiencia le permite entender lo que sufren los jóvenes en las calles de Nueva York.

“Tengo 50 muchachos en el refugio y son de gangas muchos de ellos, gangas que se llaman aquí en Nueva York, se llaman The Bloods y los Crips y cuando ellos han sabido de mi testimonio, ellos me dan oído”.

Para Ángelo Soto, Dios hizo un milagro al salvar su vida, su familia y su futuro, él sabe por qué ocurrió.

“Que si tú te entregas tu vida a Cristo, no importa lo que tú has hecho, yo te digo que Él te cambia tu vida. Tú no vas a ser el mismo”.

Definitivamente Ángelo encontró que en las leyes de los humanos había ciertas reglas y una de ellas era cerrar la boca y la otra, no llamar la atención. Pero en las leyes de Dios, las leyes son totalmente a la inversa. Jesús nos dice en su Palabra, en Mateo 7:7:

Pide, y se te dará; busca, y hallaréis;
llama, y se te abrirá,

porque todo aquel que pide, recibe;
y el que busca, halla;

y al que llama, se le abrirá.

Y después nos da un ejemplo y nos dice:

¿Qué hombre hay entre nosotros, que si nuestro hijo nos pide un pan,
nosotros les damos una piedra?

Y si nosotros siendo malos sabemos dar buenas cosas a nuestros hijos cuando abren su boca, cuando llaman nuestra atención, cuantas cosas más nuestro buen Padre Dios nos dará a aquellos que le pidamos que busquemos, que le llamemos.

Es una buena oportunidad que abras tu boca, que clames a Dios, que conoce todo lo que hay en tu corazón, que conoce la palabra y tú necesidad antes de que la verbalices, antes de que la palabra esté en tu boca, Él la conoce absolutamente toda, pero dice la Biblia que si tu confesares que Jesucristo es el Señor y creyeres en tú corazón que el Padre le levantó de los muertos, serás salvo, completo, sano, seguro, renovado porque con la boca se confiesa para salvación, con el corazón se cree para justicia.

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