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milagrosMilagros Castañeda perdió toda esperanza de llevar una vida normal, estaba sola y necesitaba desesperadamente que alguien le tendiera la mano. ¿Cómo iba a saber que la ayuda vendría de personas a quienes nunca había visto?

Cuando Milagros Castañeda de Lima, Perú, vio el Club 700 por primera vez, lo hizo en secreto. Eso fue porque estaba viviendo en una secta religiosa.

“Tenía mucho temor a la muerte, tenía miedo de morirme, tenía también mucho miedo de volverme loca. Mi corazón me daba palpitaciones, hasta ese extremo, o sea ese extremo de temor tenía”.

El miedo de Milagros se convirtió en una paranoia extrema la cual le puso en un hospital psiquiátrico una y otra vez por ocho años. Fue cuando despertó allí por primera vez, que vivió el peor instante de su vida.

“En ese momento, es decir, me marcó. Me localizó como una persona enferma mental, en un lugar de enfermos mentales, donde yo nunca pensé que iba a llegar. Y eso es lo que me asustó, entonces ése es el peor momento”.

Pero un día, Milagros salió del hospital sin imaginarse que sería por última vez. Milagros se sintió atraída una vez más al Club 700, y desesperada, llamó por teléfono a la consejería de CBN.

“Yo recuerdo que lloré mucho. E inmediatamente yo sentí una gran paz. Que alguien me había entendido, que alguien me había comprendido. Y que Dios realmente me amaba”.

La consejera, además de orar con Milagros, le hizo una invitación muy especial.

“La consejera me preguntó si yo quería recibir a Cristo en mi corazón y yo le dije que sí inmediatamente. Y al orar, yo sentí, primero la misericordia de Dios a través de esta persona, a través de la voz de esta consejera. El señor usó el Club 700 poderosamente. Y en ese momento fue el instrumento preciso para poder llegar en ese momento a mí”.

Hoy en día, Milagros se encuentra completamente libre de su miedo y paranoia. De hecho, su vida ha cambiado tanto que ahora sirve como voluntaria en la consejería del mismo Club 700.

“Lo que fue sembrado en mi poderlo dar a otros que están recibiendo el mismo amor de Dios pero esta vez a través mío, o sea, yo soy instrumento con el Club 700 y eso es maravilloso”.

 

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