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testimonioEn la historia a continuación vamos a ver como Julián García recibió una segunda oportunidad y como recuperó su vida cuando ya casi la daba por perdida.

Julián llega a Chicago desde México con el fin de establecerse económicamente junto a su familia. Pero el intenso trabajo le trajo otras consecuencias.

“Yo me sentía muy cansado porque trabajaba demasiado. Unos compañeros tomando, me platicaron acerca de la droga yo tenía 36 años, eso te levantaba, eso te quitaba el cansancio y de ahí todo se vino para abajo, mi vida cambió”.

Julián comenzó a recorrer un camino resbaladizo. De 25 dólares que fue la primera compra de droga que hizo, se volvió 100, 200, 300, 400, 500 dólares, una onza. Todo eso fue creciendo se le hizo un hábito. “Entonces yo llegué hasta vender una casa de las que tenía yo en México, porque aquí me vi que no podía seguir yo trabajando, faltaba a los trabajos porque consumía. Empecé a mentir, es algo que la droga me produjo el decir mentiras para obtener, para seguir mi vicio y llegué hasta robarle a mi propia hija”.

Los años pasaban y nada cambiaba en la familia García hasta que durante los preparativos de la boda de la hija conocen a la decoradora del salón.

“Yo entré a la casa y ella dice a ti es a quien yo estaba esperando y yo decía ay porque no se va esta señora de la casa y ella nos empezó a hablar de Dios, incluso hizo una oración por nosotros, nos tomó de las manos, nos preguntó que si creíamos en Cristo, le dijimos que sí”

Ella invito a Julián y a Toñita a darle un lugar a Dios en sus vidas y para eso les guío en una oración.

“Yo sentí algo en mi corazón y yo me hinqué y le dije a mi Señor: Señor, aquí estoy, vengo a entregar todo lo que soy yo porque yo ya no puedo con mis problemas, necesito que me ayudes”.

Con una nueva vida en Cristo Julián decide buscar ayuda profesional para salir de su adicción a las drogas y se interna en un instituto de rehabilitación cristiano.

“Yo escuche una vez en un centro de rehabilitación a una persona que lo guardo en mi corazón que dijo: si verdaderamente quieres salir de tu problema híncate y pídele a Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, y finalmente yo vine y me postré yo dije Dios sálvame, ayúdame y fue donde verdaderamente El me ha rescatado, hoy entiendo que Dios verdaderamente rompió las cadenas que me perseguían, los demonios que yo cargaba”.

Julián nunca más volvió a consumir drogas y recuperó su matrimonio pero aún le queda una asignatura pendiente.

“Con mis hijos, que ellos vean lo que yo estoy haciendo porque todavía ellos guardan mucho, mucho daño del que yo les hice entonces yo le pido a Dios que me puedan perdonar. En mi hogar, hoy solamente se habla de Dios, se habla de amor, se habla de paz, de tranquilidad, nos da gusto llegar a la casa. Hoy en mi corazón hay una paz muy grande, Dios es el centro de nuestra vida”.

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