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kidoLaly de Soto, en Argentina, tenía muchos sueños para su hijo Fabián. Pero cuando su salud comenzó a deteriorarse, los médicos determinaron que el niño no podría cumplir ni uno solo de ellos. Madre e hijo decidieron luchar, pero no lo hicieron solos.

Fabián comienza a tener problemas con el uso normal de su cuerpo. Estos los perjudicaban a realizar movimientos simples que cualquier niño de 12 años

Visitaron 5 médicos diferentes antes de llegar donde un neurólogo.

“Llegué a la consulta de una pediatra y ella me dijo que Fabián tenía disfagia, disertia tenía tosis. Que significa la tosis, que el párpado derecho de Fabián estaba caído y él no lograba subirlo. La disfagia es que él tenía parálisis del paladar blando de arriba, que eso impedía que él hablara como corresponde porque ya no modulaba”.

Una doctora se lleva a parte a Laly y le dice, “sabes mamá, nosotros tenemos 3 diagnósticos posibles para tu hijo, uno es que él tenga un tumor alojado en el cerebro. El otro es que él va a quedar vegetal para el resto de su vida y el otro si es que si él no queda vegetal es que él quede en una silla de ruedas y nunca más se pueda volver a parar”.

El resultado de los exámenes dictaron que Fabian padecía de miastenia gravis. El exceso de cantidad de anticuerpos ataca el organismo de Fabián.

Fabián fue sometido a una operación para disminuir la cantidad de anticuerpos que había en su organismo y así salvar su vida.

Los problemas en el cuerpo de Fabián no terminaban, a sus complicaciones anteriores, se sumaron graves problemas en columna vertebral. Su madre ya sentía que no tenía fuerzas.

Una pariente de la familia hacia un tiempo le había hablado de Dios e invitado a una iglesia para saber más de Él. Laly y Fabián oraron mucho a Dios por la sanidad total en su cuerpo.

Laly siguió con los controles habituales en el cuerpo de Fabián y le realizó nuevos estudios para saber cómo seguía la degeneración de su columna vertebral.

Y el examen arrojo que el Fabián no tenía nada en sus huesos, no estaban fracturados, no había micro fractura. Su columna vertebral estaba normal. Y ellos no podían entender lo que pasaba. Laly y Fabián sabían lo que había sucedido.

Laly recuerda, “me emocione mucho y lo abracé y yo lo primero que hice fue darle gracias a Dios por devolverme a mi hijo sano como él me lo había dado. Dios me mostró que si se puede. El sanó a mi hijo, hizo un milagro en nuestras vidas y hoy vivimos felices y confiados de que hay un Dios que todo lo puede.

 

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