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invitadoDisfrute de la entrevista realizada a Jon Montalban, una persona que desde niño le apasionó la música, tanto que fue considerado para una nominación a un Grammy Latino.

Jon Montalban: Prácticamente desde muy joven, desde muy pequeño siempre tuve una inclinación hacia la música. Es algo que habla, que va dentro de mis venas y pude estar en diferentes bandas durante el proceso de adolescencia, entré a estudiar técnica vocal de canto por siete años. Al fin y al cabo aprendí todo lo relacionado a la música en cuanto a letra, producción, melodías pero más ahora, ¡qué cosa más hermosa y maravillosa que ahora lo hago para el Señor Jesucristo!

Club 700 Hoy: Nos preguntamos si esta época de plenitud musical ¿Correspondía a tu época de plenitud espiritual también?

Jon: Bueno de antemano no lo era, el Señor prácticamente había hecho una obra en mi desde muy joven pero después cuando comencé a probar las cosas de la calle, de momento darle cabida al adversario un poquito allí al probar ciertas cosas del mundo entonces me desvié, fueron 17 años que estuve completamente apartado, desviado del propósito, del camino del Señor. Pero dentro de todo ese proceso, prácticamente Dios tuvo misericordia.

En el momento más preocupante en mi vida, en el momento donde yo veía perderlo absolutamente todo, aún mi propia vida por medio de ciertas circunstancias que acontecieron, fue ahí donde yo me vine a rendir a los pies del Señor. Antes cantaba canciones románticas, corta venas pensando que le cantaba al amor y prácticamente le cantaba al desamor, eran canciones que componía, estaba afirmado como cantante, como compositor y ciertamente eran canciones que te llevaban a la ruina, te llevaban a la depresión, a la tristeza, al alcohol, a las drogas y prácticamente cuando vino mi cambio, esa transformación que Jesucristo hizo en mi vida, entonces me di cuenta la verdadera esencia de lo que es el amor.

C700H: Fuiste criado, en un ambiente Cristiano pero probaste la fama, ¿Qué fue lo que te hizo regresar? ¿Qué fue lo que te hizo decir: “Hasta aquí, yo no le canto más al desamor sino ahora le canto al verdadero amor”?

Jon: Una promesa, eso me hizo traerme. Saber que Jesucristo está esperándote con brazos de misericordia y que lo único que Él quiere es que tú le entregues el corazón y que te rindas ante Él. Yo no venia a los pies de Cristo porque yo pensaba que era imposible el poder cambiar, estaba tan aferrado, tan atado a los placeres del mundo, que de antemano me dedicaba más a los placeres de la vida que al placer de aquel que es la verdadera vida pero cuando llegó esa transformación, Él lo hizo por mí, tan solo entregué mi corazón y el Señor hizo el resto.

C700H: Jon, tu recibes esa promesa y haces una decisión, tomas un rumbo, ¿Cuál es esa decisión? ¿Cuál es el rumbo que tomas?

Jon: Ser un servidor de Cristo, ser un servidor del Evangelio, el poder depositar en las vidas de las personas, tanto personas Cristianas como no Cristianas, creyentes o no creyentes de dejarles saber que hay una fe, que hay una esperanza, que hay un propósito, que no naciste por accidente sino por una causa, por eso les hago entender a través de la música que Dios quiere sacarnos de una religión, quiere quitarnos la máscara para que entremos en una intimidad, una comunión, y una relación con Él. Cuando aconteció esto, pues mi vida completamente cambió y he aquí que son diez años sirviendo al Señor con todo lo que tengo, con todo lo que soy, porque Él es mi esmero.

C700H: Lo importante es saber que la música no se peleó con tú fe, que al contrario, la música entonces ya fue un instrumento hermoso en tus manos.

A lo mejor hay muchos papás, mamás, abuelitos que dicen: “Ay, mi hijo también fue criado en los valores, en el amor de Dios pero anda en malos caminos, está pasando por un momento de rebeldía”. ¿Qué consejos les darías a esos papás y mamás que desean que sus hijos regresen al buen camino o al camino de Dios?

Jon: No hay nada mejor que la Palabra, la Palabra no retorna vacía. Dice que Él no es hombre para mentir ni hijo de hombre para arrepentirse. Algo que utilizó mi madre fue que ella clamaba, intercedía, se paró como una guerrera, como una campeona, sabiendo lo que Dios le había entregado como promesa y muchas veces dejamos nuestras promesas por lo que estamos ejerciendo, lo que estamos decretando y declarando a través de nuestros labios. En nuestros labios tenemos el poder de la vida y de la muerte. ¿Qué estás diciéndole tú a tus hijos? En vez de declararle derrota, declara victoria porque Dios ya te ha entregado las arras y las armas espirituales para derrotar toda cosa que en el momento se haya interpuesto entre el camino de Dios y entre el camino de tus hijos. Por lo tanto, decreta y declara la Palabra y yo te aseguro que tus hijos regresarán a los pies de Jesucristo.

Para más información de Jon Montalban visite:

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