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davidMuchos padres y madres nos escriben porque tienen dudas sobre la crianza de sus hijos. El libro "Este adolescente necesita otros padres", tremendo título, nos deja una interrogante, que nos va a contestar David Solá, él es psicólogo y es especialista en trastornos emocionales y problemas de relaciones familiares.

 

Club 700 Hoy: ¿Por qué este título? "Este adolescente necesitas otros padres".

David Solá: Porque era una expresión que muchos adolescentes utilizaban cuando hablaban conmigo y decían: "Es que yo si tuviera otro padre, si tuviera otra madre..." A veces lo decían, pero también ha sido una pequeña valoración mía, cuando he podido comprobar que, para que padres e hijos en esta etapa de la adolescencia, puedan armonizar y puedan hacer cada uno la función que le toca dentro de la familia, los padres necesitan crecer, juntamente con los hijos.

Club 700 Hoy: Ahora, ¿Cómo se hace para crecer, uno como papá, como mamá, al mismo tiempo que los hijos? ¿A qué se refiere?

David Solá: Nuestros hijos, cuando empezamos a tener conflictos con ellos, ellos van a reflejar aspectos de los padres. Ellos en la mayoría de los casos, son un resultados de lo que son los padres; si por ejemplo los padres gritan a los hijos, los hijos van a aprender a gritarle a los padres, o sea, ellos van a ser un reflejo.

Entonces, cada vez que haya un aspecto de nuestros hijos que no nos gusta, que nos incomoda, que nos hace perder el control, en lugar de, es verdad que hay que neutralizar en un momento dado contener una conducta, pero lo que hay que hacer a reglón seguido es mirarnos dentro de nosotros.

Porque la clave del por qué el hijo se está comportando de una determinada forma, no está precisamente en el hijo, sino esta dentro de nosotros.

Club 700 Hoy: ¿Quiere decir entonces que una conducta de un hijo o de una hija se puede explicar por la forma en que fue criado por nosotros?

David: Mira, en el 98%de los casos, sí. Yo, en mi experiencia personal, el 80%, los problemas que los padres tienen con los hijos, se resuelven sin yo conocer a los hijos.

Sencillamente cuando vienen los padres, me preguntan: "Oye, ¿Te traigo al niño? No, no me traigas al niño, quiero que vengáis los dos y tengamos un tiempo para poder analizar la cuestión". Cuando analizamos la cuestión y empezamos a detectar las incoherencias que hay en su relación o en su función de padres, entonces es cuando podemos ver la respuesta de los hijos y podemos cambiar la respuesta de estos hijos.

Club 700 Hoy: Usted ha escuchado seguramente esta frase, "Ojalá uno tuviera un manual sobre cómo criar hijos". No existe, ¿Pero qué –de su experiencia con padres e hijos, qué cree usted que nosotros deberíamos estar cambiando YA?

David: Alguien dijo que le preguntaron: "¿Cuando uno debe comenzar a prepararse para ser padre, o ser madre?" Y le contesto: "Pues mira, 20 años antes de tener hijos". O sea, podemos asegurar que nosotros no le podemos dar a nuestros hijos lo que no tenemos.

Entonces, en la medida en que trabajemos en nosotros, liberando pues, malos hábitos, liberando incoherencias que hay dentro de nosotros, sanando experiencias que han sido traumáticas en nuestra vida, sanando carencias también afectivas o del tipo que sean, en la medida en que vayamos trabajando en nosotros, en esa medida le estaremos dando lo mejor de nosotros a nuestros hijos y ellos en correspondencia también nos van a dar o mejor.

Club 700 Hoy: Un consejo, muy rápido para estos padres sobre cómo ayudarles a sus hijos a no decir: "Es que yo necesito otro papá, otra mamá".

David: En mi experiencia os puedo decir es que, cuando empiezan los primero problemas; por ejemplo, viene el momento en que el hijo dice la primera mentira, y hay muchos padres que se les viene el mundo abajo porque confiaban totalmente en su hijo, "Hubieran dado el brazo derecho" por asegurar que su hijo nunca mentiría etc". Cuando un hijo miente, podemos decir casi en el 100% de los casos, es porque en el fondo hay un temor; si no hubiera un temor, no mentirían, no tendrían ninguna necesidad de mentir.

Lo que tenemos que ver siempre es qué hay dentro de nosotros para que nuestro hijo no sea capaz de decirnos que aquel día no quiere ir a la escuela.

Que es lo que está minando su confianza. Y generar un ambiente de confianza.

Si no hay confianza, menos hay comunicación. Y si no hay comunicación, estamos viviendo dos vidas paralelas, o los hijos están viviendo una doble vida.

Para más información acerca de David Solá visite: www.menteesencial.com