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volcanesDebemos tener cuidado con los amores al estilo Romeo y Julieta. En Latinoamérica tenemos un equivalente a esta historia. La leyenda se desarrolla en México y habla de un amor tan intenso, que de vez en cuando lanza llamas y ceniza.

 

La vista que engalana a la Ciudad de México, la más grande del mundo, se realza por la majestuosidad de dos de los volcanes más altos del hemisferio: el Popocatepetl y el Iztaccíhuatl, conocida también como “La Mujer Dormida”.

Y en la falda del Popocatepetl, se encuentra San Pedro Benito Juárez, poblado de 3 mil habitantes, donde ha vivido toda su vida Don Florencio Hernández Martínez.

Florencio Martínez, “El volcán le dicen Popocatepetl, es en Nahuatl, popocha, humea, y de que humea, Tepetl es cerro que está ahí humeando”.

Virginio, “El hecho de subir al volcán es una experiencia única, de las veces que yo he subido hemos hecho de 4 horas a 5, subir caminando, sentir el cansancio, sentir que las piernas ya no dan, es una experiencia única. Si supieran como uno se siente aquí”.

Según la leyenda, Popocatepetl e Iztaccíhuatl son, en realidad, dos enamorados Tlaxcaltecas, separados por la tragedia en medio de la guerra contra los Aztecas.

La leyenda añade, que cuando el guerrero Popocatépetl se acuerda de su amada, su corazón, que guarda el fuego de la pasión eterna, tiembla, y su antorcha echa humo. Y parece que la recuerda a menudo.

“El 94, 95 era bien fuerte, aquel volcán rezumbaba como que si fuese un helicóptero, se hubiera caído adentro el hoyo”.

“Estuvo soltando ceniza ceniza, dado el momento que en todo el pueblo, casas, terrenos, caminos llenos de ceniza, blancos blancos, como si fuera nieve, pero era ceniza”.

Juana Martínez López, “Nos espantábamos, nos va a matar, va a venir sobre nosotros o va a tronar”.

A pesar de la amenaza de una erupción, los pobladores se resisten a la idea de abandonar sus tierras, más bien, han aprendido a convivir con tan portentoso vecino.

Juana, “Pero nosotros no vamos a salir, ya nos decidimos, que nos vamos a quedar acá, ya no vamos a salir”.

Primitiva Romero, “A nosotros nos hablan por el radio de protección civil del Estado y lo que nosotros hacemos es tocar las campanas de alerta”.

Ruben Cerecer, “En lo que llegan las unidades de transporte público con las que ya se tiene un convenio con el sistema Estatal de Protección Civil para empezar a evacuar a la gente, tenemos diferentes albergues: o se trasladan a la Ciudad de Puebla o a la Ciudad de Izucar, de Matamoros”.

Mientras el Popo se siga acordando de su amada, los pobladores cercanos estarán listos para evacuar, hasta que el volcán duerma nuevamente.

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